Cómo me dueles, Zaragoza

Ajouté le: 14-10-2017 06:53

Si esto es lo que quieren, que se lo queden. El triunfalismo, pa’ ellos. Que esto de hoy no es a lo que me aficioné. Que ésta no es mi plaza. Que me quitáis las ganas de volver… Sebastián Castella compareció en Zaragoza como un alma en pena. Ningún mérito para estar acartelado, pero ahí estaba el tío. Su tarea consistió en dejar sin torear a un manso primero que se puso a embestir en la muleta con ritmo y transmisión. El francés anduvo en su habitual estilo de la nada más absoluta. Mató de un golletazo que le valió una oreja pueblerina. Vaya tela, Zaragoza.

El cuarto, asquerosamente anovillado, se fue al suelo sin sangrar en el peto durante las banderillas. Hasta hubo que colearle. Vomitivo. Sometido a banderazos varios por el francés, el inválido acabó hasta el gorro. Y el respetable también. Que no vuelva.

 

Alejandro Talavante es uno de los consentidos de Zaragoza. Hoy ha salido por la puerta grande con tres orejas tras dar un muletazo. El resto, baratijas. Su primero fue un anovillado inválido con el que el extremeño vendió la burra mirando al tendido. Una oreja desprendidísima que el señor que ocupaba el palco dio cuando ya estaba en el desolladero. Señor Placer, váyase. Lejos.

El quinto, un animal tan grande como feo, tuvo cierta movilidad. Nada más que correcto Talavante, que no terminó de acoplarse con el amimal. Jaleado en exceso por un público al que le hizo estragos el alcohol. Pues no es así esto, mire usted. Estocada entera. El señor Placer le dio las dos orejas. Váyase, Placer. No está capacitado ni para presidir la mesa de su casa. Fuera.

 

Hacía su presentación Roca Rey en Zaragoza con un quite por gaoneras sensacional a su primero. Quieto como un poste, echando los vuelos y llevándolo toreado. Superior. Este toro, que más parecía una vaca, apenas fue picado. Se ve que Cuvillo aboga por dar mensajes de vida. La sangre mancha. Qué asquito. Y qué asquito, ganadero. Ajulianado Roca se entretuvo en pasar de muleta 60 o 70 veces. Cantidad por calidad. Oreja tras bajonazo, un clásico en esta feria. Baratita.

El sexto fue, posiblemente, el toro más feo de la feria. De nuevo sin picar, por lo que tuvo movilidad. Es que si no se moviera ya ni así… Por el pitón izquierdo el animal embestía con la clase que no tuvo el torero. Qué mal, Andrés. El toro recibió tres clases de muletazos: mantazos, banderazos y trapazos. A partes desiguales, eso sí. Sin torear para el carnicero. Otra oreja de charanga.

 

El festival éste os gustará a vosotros, taurinos, porque esto es todo lo contrario a lo que debe ser una corrida de toros. Primero, por presentación. Segundo, por no pasar por el acorazado. Y tercero, por no torear. Nos vamos a los roscaderos en busca de la emoción. Mañana vaquillas, especial bravura, la matillada y los embolados con los Palha.

A ver si te recuperamos, Zaragoza…

 

Zaragoza. Plaza de toros de La Misericordia. 7ª de la Feria del Pilar. Con un lleno de «No hay billetes» en los tendidos, se lidiaron seis totros de Núñez del Cuvillo, mal presentados y de juego dispar. Manso el muletero 1º; inválido el 2º; manso el 3º; soso el 4º; muletero el 5º y noble el 6º.
Sebastián Castella: oreja y ovación con saludos.
Alejandro Talavante: oreja y dos orejas.
Roca Rey: oreja y oreja.

 

Crónica de Antonio Martínez

Foto de SCP



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