Sevilla. Ángel Jiménez, todo ilusión en un petardo de corrida. Vídeo

Ajouté le: 30-09-2019 11:43

Alrededor de tres cuartos. Toque de atención para Morante y El Juli. Era una corrida para el lleno. Y hubo claros en el sol. La corrida tuvo un principio y un final con alguna historia. Lo de los cuatro toreros del medio es una historia de miedo. Daniel Ruiz pegó un glorioso petardo en Sevilla porque sus toros no tenía nada: ni fuerzas, ni codicia, ni casta ni nobleza.

 

El que abrió plaza, toro para la alternativa de Ángel Jiménez, era un toro algo abotargado, basto de hechuras, pero fue un toro que abrió la tarde con la esperanza de que sus hermanos pudieran igualar su juego. Quizás acusó el poco castigo recibido en varas, la realidad es que se vino arriba en la muleta, repitió con movilidad y puso en apuros al nuevo matador de toros. En las tres primeras tandas con la derecha sobrevoló la sensación de que el de Ruiz era un hueso duro para el Écija. Pero el chaval tuvo paciencia, el toro se atemperó y entonces surgió un toreo limpio, adobado con ese detalle que tiene este torero de su estilo muy pinturero y gracioso. Se vino arriba la faena, se vino arriba la parroquia y todo acabó con unos naturales de frente de la mejor escuela Vazqueña. Un pinchazo y la propia faena, larga, le dejó sin premio. Pero se diouna preciosa vuelta al ruedo.

 

Ya se sabe lo que ocurre en estas corridas. Jiménez se quedó de testigo, hasta la salida del sexto, de lo que los maestros desarrollaban con sus enemigos. Con la salida del segundo, la corrida entró en el túnel de los sustos. Cuatro toros cortado por el mismo patrón, carentes de fuerzas, de escaso o nulo recorrido y echando la cara arriba con derrotes de mal estilo. Morante quiso en el primero de su lote. Levantó la admiración del tendido con un trincherazo, un cambio de mano, uno de la firma, dos derechazos, todo como pequeñas gotas de un perfume caro. Pero, era evidente, no cabía ni la ligazón ni la confianza. Como suele suceder, la gente dijo que le quedaba otro.

 

Y qué otro. Manso y distraído, justo de fuerzas, fue una tarea fatigosa que tomara dos puyazos. Tanto Morante como Carretero echaron el capote abajo, por si el toro se hundía y lo mandaban a los corrales, pero no hubo forma. La plaza protestó sin un motivo claro. El toro era manso, o más bien un pasmarote inerte, de forma que había que tirar adelante. Morante salió con el estoque de acero, uno por aquí y otro por allí y a matarlo. La bronca se la llevó el de Daniel Ruiz. A Morante se le respetó con el silencio.

 

Se entiende que Morante se inhiba con toros malos. Lo que da una prueba de cómo fueron los toros, también el tercero y el quinto, es que El Juli no pudo ligar una tanda completa en ninguno. El cinqueño tercero se revolvía sobre las manos y alargó el cuello al final de cara muletazo. Le puso los pitones en los muslos al torero más de una vez. A matarlo y a esperar al quinto. El quinto fue otra prenda mal rematada pero con dos pitones de percha. Dobló las manos, se le cuidó en varas y fue un calco del toro anterior de El Juli. Con viajes muy cortos y cabezazos a diestro y siniestro. El Juli, muy desencantado se fue por la espada. Había pinchado dos veces cuando en la tercera entrada fue cogido de forma aparatosa. Cayó a saco sobre el albero, estuvo un rato sorteando pitonazos, se levantó confundido y con una herida en la cabeza. Volvió a la cara del toro para matarlo en varias entradas. La gente, conmovida, lo aplaudió.

 

Ángel Jiménez tuvo la suerte de su parte con el lote. El sexto fue un toro con bondad y poca duración. Se fue a portagayola y lanceó apretado con la música de Tejera sonando en gesto de cariño. Aprovechó al mejor toro en una faena intensa con la derecha, compás muy abierto, gesto de rabia indisimulada, todas las ganas del mundo, hasta que el toro frenó sus arrancadas. El natural ya no fue el mismo, pero atacó con la derecha en una tanda final de mérito. La espada cayó tendida, se amorcilló el toro, pero la oreja llegó a sus manos como premio a una tarde de entrega e ilusión.

 

Plaza de toros de Sevilla, 29 de septiembre de 2019. 3ª de San Miguel. Tres cuartos de plaza. Seis toros de Daniel Ruiz, desiguales de presencia, cornalones pero de poco remate el 5º y 6º. De mal juego, excepto el encastado 1º y el noble y apagado 6º.
Morante de la Puebla, de celeste y azabache. En el segundo, dos pinchazos, estocada corta y dos descabellos. Silencio. En el cuarto, dos pinchazos, estocada atravesada y descabello. Silencio.
El Juli, de verde hoja y oro. En el tercero, pinchazo y media estocada. Silencio. En el quinto, cinco pinchazos y dos descabellos. Saludos.
Ángel Jiménez, que tomó la alternativa, de rosa palo y oro. En el primero, pinchazo y estocada. Vuelta al ruedo tras aviso. En el sexto, estocada tendida. Una oreja tras aviso.
El Juli fue atendido de herida inciso contusa en región frontal derecha. Se procede a limpieza y sutura de la herida. Leve.

 

Reseña de Carlos Crivell. Sevillatoro.es

Foto y vídeo resumen de Pagés



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