Zaragoza. Un bravo Lagunajanda en la alternativa de Leo Valadez

Ajouté le: 11-10-2017 07:41

El cartel que en principio menos interés tenía para el aficionado ha resultado ser una tarde aceptable. El toro, ya se sabe. Leo Valadez vino a Zaragoza a recibir la alternativa con ninguna credencial en la plaza, ya que sus actuaciones como novillero se habían saldado con actuaciones bastante mejorables. Agitador, como aquel de Ureña en Madrid, fue su toro de alternativa. Prácticamente inédito en el segundo puyazo, quedó con movilidad para la muleta tras un quite ceñidísimo del toricantano. Un pitón para cuajarlo y poner aquello patas arriba. Valadez a medias. Bajonazo tras julipié. El sexto fue un toro rebrincado, descastado. La orden de no pegarle nada en el caballo, literalmente, puso en algún apuro a Alberto Sandoval, que anduvo con valor aguantando el romaneo montando al caballo. Una colada de infarto por el pitón derecho y el torero por los aires. Nada, afortunadamente. Se puso con la izquierda, mandón, y el toro dijo que nones. Que por ahí no pasaba. Así que se puso a soltar más la cara, colándose de nuevo por el derecho, ante un Valadez que estuvo por encima de él. Una media estocada bajísima le valió una oreja cariñosa. Zaragoza lo regala.

Joselito Adame no debería volver a Zaragoza tras su desplante a la afición un San Jorge en el que abandonó la corrida antes de terminar. Desde entonces, sus apariciones por aquí son solo para confirmar lo sumamente ventajista que es. Partiendo de la base de que la manta zamorana que utiliza por muleta, y su toldo de circo de 3, 4 o 5 pistas que medio mueve como capote, es antitoreo. Puro y duro. Su primero no valió ni para carne. Un muerto en vida que debió irse con el pañuelo verde. El cuarto titular, inválido, tomó el camino que debió tomar su hermano. Salió un sobrero de la misma ganadería que fue noble, pero que el hidrocálido ahogó en unas cercanías innecesarias. El día que veamos torear a este torero ya será la leche. Qué horror.

José Garrido se enfrentó al día y a la noche. El tercero de la tarde fue un toro sosote, noble, que se dejó hacer desde que salió por toriles. Durante el tercio de banderillas, su tercero, Amores, fue al suelo por un patinazo debido al asqueroso cuidado de la arena. ¿Cómo puede ser que llevemos cuatro días en una plaza cubierta, sin llover, y que se formen charcos? Lo mejor de todo es que durante las mañanas vaquilleras, el piso está perfecto. Tomen medidas porque pudo ocurrir una tragedia. Volviendo a la lidia, Garrido no encontró ni la distancia, ni las alturas, ni la velocidad hasta bien iniciada su labor. Mal, la verdad. Oreja porque en Zaragoza estamos que lo regalamos. El quinto de la tarde merece un capítulo aparte. Oropéndolo, número 32, de Lagunajanda. Un toro bravo. Ni más, ni menos. Feo de hechuras, con la cara un tanto alta durante la lidia, embistió como un tejón en el caballo. Abajo, fijo, con los riñones, encelado, en dos durísimas varas. Y una tercera que hubiera, y debiera, haber tomado. Se vino muy arriba en banderillas. Garrido empezó sin poder al animal, y éste dijo que, allí, él era el rey. Galopando se vino el toro a la muleta del torero, echándoselo a los lomos en un momento en el que la ventana quedó abierta. Dramáticos momentos con el pitón del animal en el pecho del torero y en los muslos. Una cornada en la parte trasera de su pierna y la camisa echa jirones. Volvió a la cara del toro con un palizón de mil pares el extremeño para, lamentablemente, no imponerse. Se le fue, sí. Como al 95 por ciento del escalafón. Qué toro, señores. Honores a los toros bravos. Oreja para Garrido por la voltereta y la disposición. Ni un pero.

Una tarde interesante, la verdad. Vimos a un Valadez algo mejor que de novillero. Un Joselito Adame igual de mal que siempre. Y un Garrido que apunta, pero no dispara. A mejorar el aspecto del ruedo, lamentable y peligroso, y el ambiente un tanto festivalero de Zaragoza. Mucho me temo que asomará el naranja. Al tiempo. Mañana, de nuevo, vaquillas por la mañana y Jóvenes Promesas por la noche. En este último espectáculo sale un amigo, así que me permitirán desearle a Alberto toda la suerte del mundo con el roscadero. Por la tarde, Juan Pedro. Dios nos pille confesados…

 

Zaragoza. Plaza de toros de La Misericordia. 4ª de la Feria del Pilar. Con menos de media plaza en los tendidos, se lidiaron cinco de toros de Fuente Ymbro (uno de ellos, 4º bis como sobrero), bien presentados y de escaso juego. Muletero el 1º; inválido el 2º; noble el 3º; soso el 4º bis y descastado el 6º. Y otro más, 5º bis, de Lagunajanda, bravo y encastadoMuletero
Joselito Adame: silencio y vuelta al ruedo
José Garrido: oreja y oreja.
Leo Valadez, que tomaba la alternativa: ovación con saludos y oreja.

 


Parte médico de José Garrido: Herida por asta de toro a nivel de la cara interna del tercio superior de la pierna izquierda con una trayectoria ascendente de quince centímetros que llega hasta la meseta tibial y otra pósteroeinferior de ocho centímetros que desgarra fibras del músculo gemelo interno de pronóstico menos grave que sí le impiden continuar con la lidia.

 

Parte médico de José María Amores: Posible fractura de cúpula radial del codo izquierdo. Contusión del canal cubital en codo izquierdo con disestesias en territorio cubital a la percusión del mismo. Posible fractura costal en hemitórax izquierdo. Pronóstico reservado que le impide continuar la lidia. Pendiente de estudio de imagen en centro hospitalario.

 

Crónica de Antonio Martinez.

Foto y vídeo SCP



Partager
Twitter